jueves, 15 de marzo de 2012

La unión hace la fuerza



    
    Estábamos pensando en hablar en el artículo de esta tarde, de las últimas noticias de el final tan agitado del mercado de fichajes, pero el partido de anoche entre los Bulls y Los Heat, nos hizo pensar en cosas bastante más profundas que el simple análisis del partido. Se generó entre nosotros el debate, de si es más importante una buena plantilla, o un buen equipo, y es que pese a ser términos muy similares albergan muchísimas diferencias.

    - Plantilla: Relación ordenada por categorías de los empleados de una oficina, empresa y en deporte de un equipo, es decir el conjunto de jugadores, que componen un equipo.
    - Equipo: Conjunto de personas que se organizan con un objetivo común y unas directrices determinadas que todos cumplen para alcanzar la meta propuesta.

    Como ya hemos dicho son dos términos similares pero la diferencia entre ambos es grande. Una buena plantilla no tiene por qué ser un buen equipo, y un buen equipo no tiene que tener una buena plantilla. El término que los separa, es uno que no aparece en la definición del diccionario, y es el espíritu de sus jugadores, y su afán de llegar todos al mismo puerto. En el caso que nos ocupa hoy podríamos decir que los Miami Heat son una gran plantilla, y los Chicago Bulls, una buena plantilla, pero un gran equipo.

    Cuando en un equipo tres jugadores acaparan los focos de una manera tan descarada como en Miami, el juego también es acaparado por ellos. Son tres All-Star, que en cualquier equipo serían la estrella sin lugar a dudas. La pregunta es, ¿ esto es suficiente para ganar el anillo? En el partido de ayer, entre Lebron James, Dwyane Wade y Crish Bosh anotaron 83 puntos de los 102 que en total anotó su equipo. Si solo nos fijamos en estos datos, sería imposible pensar en otro equipo para ganar el anillo a final de temporada, pero resulta que ya el año pasado, y esta año ya se verá no les sirvió para lograrlo.

     En lugar opuesto tenemos a unos Chicago Bulls que ayer jugaban contra Miami sin  su estrella y máximo anotador. Pues bien, el resto de compañeros se encargaron de suplir esta ausencia, y fueron seis jugadores los que pasaron de los diez puntos. Esto nos demuestra que todos reman en la misma dirección, que ninguno se preocupa por actuaciones individuales o records personales, y que la victoria del equipo es el principal fin de su juego.

     A lo largo de la historia, han sido muchas las buenas plantillas, que por no saber controlar el ego de sus estrellas, o por no repartir el protagonismo entre todos miembros de la misma, nunca han llegado a ser grandes equipos, y han fracasado en sus intentos de ganar el anillo. Sin embargo, otros equipos mucho más conjuntados, y a veces sin muchas estrellas sí que lo han conseguido. ¿Qué sucederá este año? Todavía queda mucho para aventurarse, así que no hay nada mejor que disfrutar con tranquilidad de toda la NBA que nos queda.

by @betinamerica

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